| Encuentro Nº 40: LA RELACION
CON LOS PADRES
OBJETIVO
Valorar la relación con los padres para profundizar
en la capacidad de dar y recibir.
MOTIVACION
Colocar un afiche con los siguientes refranes:
" De tal palo tal astilla"
"Madre hay una sola"
El animador propone la siguiente
pregunta ¿Qué nos dicen estos refranes?
DESCRIPCION DE LA EXPERIENCIA
IMAGINERIA. Cerramos los ojos... Imagina que estás
con tus padres, que te sentás a charlar con
ellos un rato. ¿Dónde te sentás?
¿Qué lugar eligirías para estar
con ellos? ¿Qué cosas te gustaría
contarles que en este momento no te animás?
¿Qué te gustaría que te cuenten
de ellos? ¿Por qué cosas quisieras pedirles
perdón? ¿Por qué cosas querrías
perdonarlos? ¿Qué cosas te gustaría
que te valoren? ¿En qué cosas querrías
expresarles que los valoras? Lentamente abran los
ojos... etc.
DE A DOS. ¿Qué descubrieron
en este ejercicio?
PUESTA EN COMUN. El animador invita
a algunos de los integrantes a compartir lo reflexionado.
ANALISIS
EN DOS GRUPOS. El animador propone el siguiente trabajo
en grupos, cada uno de los cuales se dedicará
a la consigna referida a la siguiente dupla de actitudes:
DAR- RECIBIR y PEDIR-RECHAZAR.
El animador facilitará la
tarea entregando la fotocopia del aporte a la reflexión
(transcripto en la siguiente página), papel
afiche y un fibrón a cada grupo para trabajar
la pregunta de acuerdo al tema trabajado:
1. ¿Qué actitudes favorecen
y dificultan el dar y el recibir en la relación
con los padres?
2. ¿Qué actitudes favorecen y dificultan
el pedir y el rechazar en la relación con los
padres?
PUESTA EN COMUN. Los grupos presentan
lo trabajado.
APORTE A LA REFLEXION. Es importante
que distingamos el nivel de los sentimientos al de
la relación. Yo puedo sentir un gran afecto
por alguien pero cuando veo cómo vivimos la
relación descubro, por ejemplo, la dificultad
que tenemos para comunicarnos. Señalamos cuatro
actitudes que hacen a toda relación: dar, recibir,
pedir y rechazar.
El dar: en las relaciones no siempre
es claro qué es lo que es lo que estamos dando.
Junto con la buena fe, pueden ir muchas cosas que
necesitan purificarse para crecer en la relación.
Si somos lúcidos podemos descubrir cuánto
hay de rechazo o de exigencia en mis dones. Se hace
por el otro lo que querría que la otra persona
hiciera por mi, partiendo de la idea de que el otro
tiene los mismos deseos, las mismas necesidades y
los mismos gustos que yo.
También en el dar puede estar contenida un
pedido de aprobación o de valoración
por la actitud que tuvo la persona que "da".
Necesito sentirme bueno, buen padre, buen esposo,
buen hijo... y para reafirmar esa imagen hago, presto,
invito, pienso. El devolver lo que me han ofrecido
forma parte de la dificultad para recibir. Detesto
sentirme en deuda por eso devuelvo lo que me han ofrecido.
Cuando doy algo de veras, olvido completamente el
don, no lo anoto en ninguna contabilidad secreta,
el don esta desprovisto de toda exigencia.
El recibir: recibir es asumir el
riesgo de ser influenciado, y por lo tanto, de cambiar.
Cuanto más diferenciada y centrada está
una persona, tanto más capaz es de recibir
sin alienarse. Recibimos con gratitud y libertad aquello
que consciente o inconscientemente concuerda con nuestro
deseo. Tanto porque responde a él como que
lo despierta. Cuando un don es plenamente recibido
colma también al que lo da. Puede existir dificultad
para recibir y puede manifestarse en terrenos bien
distintos. Podemos minimizar gratificaciones o elogios
porque podrían confirmar nuestra necesidad
de reconocimiento o porque tenemos una mirada muy
exigente sobre nosotros mismos. Podemos rechazar nuevas
ideas porque nos aferramos a lo ya conocido, descartamos
correcciones porque interpelan seguridades construidas
por nosotros. Cuando alguien nos muestra afecto o
interés se lo rechaza por miedo a perder intimidad.
Se rechazan objetos porque estimulan la culpabilidad
de no merecer.
El pedir: Todos y cada uno de nosotros
somos portadores de un número incalculables
de demandas o peticiones para nosotros mismos o para
el otro. Demandas expresadas o no, claras o confusas.
Pedir significa correr el riesgo de ver rechazada
la petición o de verla satisfecha. A menudo
nos encontramos con demandas-exigencias que no dejan
espacio para elegir la respuesta y desencadenan el
malestar del que las recibe. Las demandas más
temibles son las que hacen sentir culpable, directa
o indirectamente, al que las recibe. Hay que atreverse
a pedir dejando siempre al Otro la responsabilidad
de rechazar o aceptar.
El rechazar: Las negativas claras
e inequívocas podrían representar una
serie de balizas que son indispensables en cualquier
relación, porque si no hay balizas existe el
peligro de poner barreras, de levantar muros hechos
de negativas sin palabras y de miedos secretos. Por
medio del rechazo, del no, abro la puerta a la diferenciación
y me defino como ser único e irrepetible. A
veces se evita el " no" creyendo que puede
provocar el rechazo del otro, su agresividad, o que
lo puedo destruir. No es fácil distinguir en
nuestras conductas entre el rechazo por oposición
y el rechazo por afirmación. Lo mejor es que
mi rechazo supere lo reactivo y se inscriba en la
dinámica de una relación sana, que es
aquella en la que cada uno de los miembros acepta
pedir, rechazar, recibir y dar.
DISCERNIMIENTO CRISTIANO
Se coloca un tapete en el centro y la Biblia abierta
en el texto que se leerá a continuación:
Eclesiástico 3, 3-8. 12-13
El guía da la siguiente pregunta
para responder en silencio en un papel afiche en el
cual cada uno podrá acercarse a escribir: ¿Qué
significa para nosotros honrar padre y madre?
A partir de lo que vinimos trabajando
en este Encuentro, cada uno también en silencio
reflexiona a partir de las siguientes preguntas:
¿Qué descubro que me dice Dios a mi
modo de vivir el dar y el recibir en la relación
con mis padres? ¿Y a mi modo de pedir y decir
" no" ?
Cantamos CARTAS DE SAN PABLO
Si yo hablara todas las lenguas de
la Tierra
pero no tengo amor,
soy como un bronce que retiñe
un címbalo que resuena.
Si yo tuviera el don de profecías
y conociera todas las ciencias,
si tuviera la fe de transportar las montañas
pero no tengo amor
YO SOY NADA PORQUE EL HOMBRE
NO ES HOMBRE SI NO AMA.
Si yo diera a los pobres todos mis bienes
y mi cuerpo entregara a las llamas
pero no tengo amor de nada me sirve
PASARAN LAS PROFECIAS
CESARAN TODAS LAS LENGUAS
Y LA TIERRA UN DÍA ACABARÁ.
Pero el amor nunca morirá
porque todo lo cree, todo espera,
todo cubre, todo sufre,
más goza con la verdad.
ESTRIBILLOS...
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