Hace varios
años algunos sacerdotes
del Equipo tuvimos la suerte
de conocer personalmente
al padre Andrea Gasparino.
Él ha fundado un
movimiento en Cúneo,
Italia, llamado Movimiento
Contemplativo Misionero
P. De Foucauld.
El movimiento
quiere colaborar con la
misión de la Iglesia
por medio de la oración.
Sus comunidades de consagrados
tienen una fuerte vida de
oración centrada
en la eucaristía.
Quieren imitar la austeridad
de Charles de Foucauld y
siguen la inspiración
carmelita de su oración.
Han desarrollado una escuela
de fe y oración que
dura nueve meses y atrae
todos los años a
muchísimos jóvenes
de toda Italia. El padre
Andrea, además ha
escrito muchos libros sobre
la oración.Hace un
tiempo nos ha regalado un
libro suyo de edición
casera titulado "Lettere
sulla preghiera" que
contiene 17 cartas que enseñan
a rezar. Las hermanas benedictinas
de la Abadía de Sta.
Escolástica, de nuestra
diócesis, nos han
traducido el libro y un
grupo de jóvenes
de la Pquia. de la Catedral
de San Isidro lo han adaptado
a 14 fichas para organizar
una escuelita de oración
para jóvenes.
La escuelita
apunta a la profundización
de la oración de
jóvenes con cierta
inserción parroquial.
Podría convocarse
a jóvenes mayores
de 17 años. También
se puede invitar a participar
a los círculos de
amigos o grupos bíblicos
de la parroquia para que
hagan la experiencia como
grupo. Si la concurrencia
es muy numerosa, se sugiere
armar grupos que permanecerán
fijos durante todo el curso.
La Escuelita
de oración está
estructurada en 14 encuentros
semanales. En cada uno se
propone mediante una charlita
un punto para mejorar en
la oración. Además,
en cada encuentro, los participantes
se llevan una hoja con indicaciones
y textos bíblicos
para rezar durante la semana.
Durante el encuentro siguiente
deberán compartir
cómo les fue. Al
terminar la charla, cada
encuentro propone un espacio
de oración en el
templo con un texto bíblico
y algunos consejos prácticos.
Finalmente se entrega a
cada participante una listita
de sugerencias para que,
en el futuro, siga rezando
según lo aprendido.
Agradecemos
al padre Andrea, a las hermanas
de Sta. Escolástica
y a María, Rufo,
Pao, Flor, Agustín,
Cecilia, Diego, Walter y
Alejandro por ofrecer sus
dones.