Sin duda, misionar es una de las actividades más importantes de la Iglesia joven en nuestro país. No sólo por ser una de las experiencias más fuertes en la vida de los adolescentes sino también porque son muchísimos los jóvenes que la hacen. Es un grupo de chicos y chicas (a veces no son mixtos), acompañados por un sacerdote, que comparten el llamado del Espíritu de Jesús Resucitado, y quieren ser instrumentos útiles de la Iglesia, anunciando que el Reino de Dios ha llegado.La decisión de ir a misionar parte de una renuncia a las vacaciones, porque los grupos viajan siempre en esa época. La conciencia de representar a la Iglesia de Jesús?"que nos quería unidos"?, el esfuerzo personal y abundante colaboración del Espíritu Santo, lo hace posible. Los jóvenes aprenden a vivir en grupo, tomar decisiones conjuntas, servir a los demás y distribuir y delegar tareas.Pero mucho más fuerte es la experiencia de la oración cotidiana. Necesitan rezar para "cargar las pilas". Sienten la obligación de rezar por todos los que han conocido y por los que les han pedido oraciones. Necesitan rezar porque se saben incapaces de cambiar los corazones y creen que Dios sí lo puede hacer.Durante la misión además suelen descubrir lo que es la Liturgia de las Horas. Además, no faltan la meditación y la oración con la Palabra de Dios ni las adoraciones eucarísticas. Y salen a visitar la gente en sus casas. Los jóvenes misioneros se encuentran muchas veces por primera vez frente a frente con el pobre, que adquiere un rostro concreto y real. Y una sorpresa les espera. Ese hombre, esa mujer, pobres y con tantas necesidades, empiezan a abrirse. Les cuentan cómo son, cómo viven, sufren y celebran. La sencillez y sinceridad de la gente humilde les regala una lección inolvidable.Los jóvenes misioneros también sufren el rechazo y los cuestionamientos. Los primeros "no me interesa" golpean su ingenuidad y hacen tambalear su esperanza. Allí el apoyo en los demás y en la oración es fundamental.A veces no es el rechazo lo que duele sino el descubrirse sin respuestas para el que cuestiona la fe. Durante las largas sobremesas los misioneros tratan de esbozar razones y descubren el entretejido que une la fe y la inteligencia. La Iglesia que misiona crece.